Parábola del buen samaritano
Como este ejemplo podemos encontrar muchos más para que los niños aprendan valores que les servirán para hacer de ellos mejores personas. Entre otros podemos encontrar:
La rebeldía en contradicción con la obediencia: Si no obedecemos a nuestros padres y personas responsables de nosotros, al hacer nuestra voluntad, nos daremos cuenta de que debemos escucharles y obedecerles. También es verdad que de los errores se aprende, como el hijo que marchó y derrochó toda su fortuna; pero cuando volvió no encontró rencor y exclusión, sino el perdón y la misericordia que tuvo su padre con él.
Parábola del hijo pródigo
Como podemos ver, cada una de ellas tiene un mensaje o moraleja apropiada para aprender valores que son aplicables a la vida cotidiana y a la identidad de las personas.
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